20 segundos para confiar en un extraño
Cuando nos presentan a alguien que no conocemos, a nuestro cerebro le bastan 20 segundos para determinar si esa persona es amable, compasiva o podemos depositar nuestra confianza en él. Al menos, esto es lo que se desprende un estudio llevado a cabo en la Universidad de Berkeley, en California, según el cual los seres humanos sanos estamos genéticamente capacitados para reconocer a los extraños en los que poder confiar y que nos pueden ayudar en una situación.

Para determinar esto se formó un grupo de estudio, en el que participaron 24 personas, que fueron divididos en parejas, a las que se pidió que hablaran sobre momentos de su vida en los que habían sufrido y a las que también se les extrajo una muestra de ADN.

Durante estas conversaciones, los investigadores grabaron sólo a los miembros de cada pareja que escuchaban mientras la otra persona hablaba.

A continuación los vídeos fueron vistos por un nuevo grupo de observadores, formado por personas que no conocían a ninguno de los miembros del grupo anterior. Se les mostraban grabaciones de veinte segundos de duración de quienes escuchaban y a continuación se les pedía que determinaran quienes de ellos parecían más amables, compasivos y en quienes se podía confiar más, basándose en su lenguaje corporal y en sus expresiones faciales.

Los investigadores observaron que los oyentes que fueron calificados por los observadores como personas con un mayor nivel de empatía tenían una variación especial de un gen receptor de la oxitocina que se conoce como genotipo GG.

Aleksander Kogan, autor principal del estudio destacó que las personas que poseían dos copias de la versión G asentían más mientras escuchaban, mantenían un mayor contacto visual o una postura corporal más abierta, un lenguaje corporal que nos lleva a confiar más en ellos que en quienes se muestran más cerrados o no nos miran a los ojos.