El aburrimiento agota más que el trabajo duro
El aburrimiento puntual y momentáneo puede ser muy constructivo, sin embargo, el aburrimiento prolongado es realmente agotador. El aburrimiento se traduce en falta de motivación por lo que la rutina se vuelve mucho más pesada que en medio de un proyecto apasionante que requiere de horas de esfuerzo y del cumplimiento de unas metas. El aburrimiento es uno de los motivos por los que sufren muchos trabajadores que arrastran el síndrome del quemado. Se han cansado de hacer día tras día lo mismo sin recibir ningún tipo de reconocimiento positivo por parte de su jefe.

La falta de sentido

El aburrimiento está unido con la sensación de falta de sentido que sufre una persona en su día a día. Cuando un trabajador no encuentra de verdad un sentido a su función profesional, entonces, sufre mucho más porque se desgasta a nivel psicológico haciéndose preguntas sobre hasta cuándo tendrá que aguantar esa situación o qué puede hacer para salir de ese círculo.

Por el contrario, la motivación aporta un sentido muy importante a un trabajador que se siente reforzado en su vocación.

La tristeza

El aburrimiento también está unido con la tristeza de sobrevivir a la rutina en vez de vivir en letras mayúsculas. La persona que se aburre en su trabajo echa de menos ese aliciente que ha experimentado en otras fases de su vida laboral.

El aburrimiento agota más que el trabajo duro

El aburrimiento en positivo

En algunos casos, el aburrimiento también puede ser el síntoma de una crisis profesional. En ese caso, el aburrimiento es un síntoma de la necesidad de cambio y evolución que existe en ese trabajador.

Un trabajador que se aburre en su trabajo no rinde igual que uno que disfruta. Sin embargo, la causa del aburrimiento no sólo puede ser interna sino también, externa por los grandes problemas de comunicación que hay en muchas empresas.