Aceptar la realidad no significa resignarse
En más de una ocasión, habrás escuchado que para poder avanzar en la vida después de una situación difícil es de vital importancia aceptar las cosas tal y como son. No hacerlo implica darse de bruces contra un muro una vez tras otra. Sin embargo, aceptar no significa que tengas que resignarte y conformarte con lo que la realidad te ofrece. Tú puedes no estar de acuerdo con lo que está pasando y, en cambio, puedes cambiar la actitud con la que te enfrentas a los hechos, o hacer algo para mejorar tu situación actual.

La resignación

La resignación es lo más parecido a quedarte de brazos cruzados como si tú no tuvieras nada que decir en tu propia vida cuando eres el autor de esa obra maravillosa de tu existencia. Eres un agente activo en tu destino, por tanto, pon de tu parte y ten fuerza de voluntad para seguir creciendo como persona. Alimenta tus ilusiones y tus esperanzas día a día.

Aceptar la realidad no significa resignarse

La aceptación

La aceptación implica hacer uso de la sabiduría emocional. Pero también, de la libertad. Como ser humano tienes muchos recursos dentro de ti para enfrentarte a tu destino de una forma más efectiva, con menos dolor y menos sufrimiento.

Puedes aceptar algo difícil para ti pero sin tener que resignarte. La aceptación también incluye el espíritu de lucha por un objetivo. Por ejemplo, en una enfermedad, el enfermo tiene que asumir su realidad. Pero para poder curarse necesita luchar y no resignarse a su estado.

No es nada fácil aceptar una situación que va en contra de nuestros propios deseos. En situaciones así, volvemos a sentirnos como niños pequeños cuyos padres han dicho no a un capricho. La vida nos marca un camino que no siempre es el que a nosotros nos gustaría. Sin embargo, ese camino es el real.