Aceptar los errores del pasado
A menudo nos vienen a la cabeza momentos del pasado en los que sabemos que deberíamos haber actuado de otra forma, deberíamos haber sido más valientes, más cariñosos, más comprensivos, más decididos, superar nuestro miedo o haber sabido defendernos mejor a nosotros mismos. Estos recuerdos suelen ser dolorosos y suelen ir acompañados de un sentimiento de culpa del que no es fácil desprenderse.

Para que esto no nos suceda una y otra vez, debemos aprender a aceptar nuestros errores pasados y a tenerlos como maestros para evitar repetirlos en el futuro o, al menos, intentarlo.

Volver al pasado

El primer paso para aprender a aceptar los errores del pasado es buscar un lugar tranquilo, donde podamos estar a solas y, sobre todo, relajados. Si lo preferimos, podemos hacer una actividad relajante, como pasear, siempre que nos permita centrarnos mentalmente.
Una vez que lo hayamos encontrado, debemos volver con nuestra mente al momento en el que cometimos ese error. No nos criticaremos, simplemente lo visionaremos, como si fuera algo exterior a nosotros.

Analizar lo ocurrido

Aceptar los errores del pasado
Ahora debes ver lo que ocurrió en aquel momento y cómo actuaste. Intenta ser objetivo y determinar qué factores rodearon al hecho, cual fue tu parte de responsabilidad en él, qué pudiste evitar y qué no. Muchas veces actuamos movidos por sentimientos negativos como el miedo, la ira, la venganza, el estar dolidos y ello puede motivar comportamientos de los que luego nos arrepintamos.

Reparar el error

Después, intenta reparar el error cometido, si aún es posible. Si hiciste o dijiste algo que hizo daño a otro, pídele perdón. Si no actuaste como debías por miedo o por ira, pon los medios para aprender a gestionar tus sentimientos. Cualquiera que sea el medio para reparar el error, debe ser proporcional a éste.
Una vez que lo hayas entendido y que te hayas comprendido a ti mismo, poco a poco podrás olvidarlo, llevándote contigo la enseñanza para el futuro.