Actitud adecuada en un proceso psicológico
La actitud es la clave del éxito en la mayoría de las situaciones de la vida. Existe un error básico que cometen muchas de las personas que piden ayuda e inician un proceso psicológico. Ponen todo el peso de su recuperación en el agente externo, es decir, en el psicólogo. Cuando en realidad, deberían poner todo el foco de atención en sí mismas.

Confianza

La confianza es básica al iniciar un proceso psicológico pero existen ideas que rompen con esta idea de apertura total a nivel emocional. Sienten poca confianza aquellos pacientes que consideran que pagan demasiado dinero por sesión ya que estiman que el trabajo del psicólogo no es tan eficaz. También muestran poca confianza quienes consideran que aquello que hace el psicólogo podría hacerlo un amigo.

Cuando una persona está mal de verdad, un amigo nunca puede cubrir el papel de un profesional que actúa con un método y en base a unas necesidades. Por otra parte, no existe mejor dinero que el destinado a la salud personal y al bienestar.

Puntualidad en cada sesión

La actitud ideal de un paciente es la de la puntualidad, es decir, conviene llegar con cinco minutos de adelanto a cada sesión para aprovechar el tiempo al máximo puesto que la hora de terapia pasa muy rápido. También puede ser aconsejable llevar algunas dudas escritas en un papel para no olvidarlas y preguntarlas al psicólogo.

Existen psicólogos que entre sesión y sesión pueden mandar alguna tarea al paciente. En ese caso, conviene asumir la responsabilidad de hacer estos ejercicios de la mejor forma posible porque todos ellos tienen una función.

Actitud adecuada en un proceso psicológico

Ganas de mejorar

La actitud adecuada es la del paciente que tiene ganas de mejorar porque está cansado de sufrir. Por tanto, ha pedido ayuda con la humildad que caracteriza a las personas valientes y sabias. Detrás de una decisión de este tipo existe una gran esperanza.