Actitudes que nos impiden crecer
Existen actitudes que nos impiden crecer y en la que todos hemos podido estar estancados en algún momento de nuestra vida. Una de las actitudes más frecuentes es la de posicionarnos ante un conflicto responsabilizando únicamente a terceros de lo que nos ocurre. La culpa como mecanismo de defensa muestra también una actitud infantil de quien no se implica en la solución del conflicto.

En relación con este tema, un error frecuente es el de enumerar una lista interminable de fallos alejos y ser incapaz de mirar los propios.

Tener mucho orgullo

La actitud del orgullo también impide crecer, especialmente, cuando una persona es incapaz de ponerse en el lugar del otro, de pedir perdón o aceptarlo, intentando comprender que existen muchos puntos de vista posibles sobre una situación (y el punto de vista propio no tiene por qué ser el único).

Considerarnos el centro del mundo también es una actitud que nos impide crecer y produce mucho sufrimiento a todas aquellas personas que pierden una energía excesiva en sí mismas. En realidad, somos mucho más felices cuando vivimos sin poner el foco constantemente en nuestras necesidades.

Esto es lo que ocurre en el caso de aquellas personas que priorizan el apetecer como una norma universal en su vida. Lo cierto es que es sano y adecuado hacer cosas por los demás. Educar los afectos para tener capacidad de sacrificio.

Actitudes que nos impiden crecer

La obsesión por ser feliz

La actitud de convertir el pensamiento positivo en la obsesión por ser feliz constantemente, también es una actitud que roba paz interior. La tristeza, la pena, el dolor y el sufrimiento forman parte de la vida. Un fallo frecuente es el de esperar soluciones mágicas que alivien automáticamente ese dolor. ¿Cómo se supera la tristeza del alma? Afrontando la rutina habitual a pesar de ella.