Actitudes tóxicas de las personas soberbias
Es incómodo convivir con frecuencia con una persona soberbia porque tiene actitudes que son poco conciliadoras en las relaciones personales. El soberbio es aquel que tiene una imagen de grandeza de sí mismo y observa a los demás desde este aparente plano de superioridad que es totalmente artificial. Existen comportamientos tóxicos de las personas soberbias que son poco fructíferos en las relaciones personales.

Se creen el centro del mundo

Las personas soberbias son aquellas que se creen el centro del mundo y tratan a los demás como si estuvieran obligados a satisfacer sus demandas. Algo que termina agotando a los que están alrededor, en especial, porque las personas soberbias también se equivocan en el modo en el que piden las cosas. No lo hacen desde la humildad sino desde el imperativo de imponer un deber al otro que no le corresponde.

Dificultades para pedir perdón

Las personas soberbias son aquellas que tienen dificultades para pedir perdón después de un error o para dar el paso de la reconciliación después de una discusión. De esta forma, pueden perder vínculos afectivos y no se dan cuenta de lo que han perdido hasta que ha pasado el tiempo.

Rivalidad constante

Las personas soberbias rivalizan de forma constante con los demás, especialmente, con aquellos que consideran una amenaza a su supuesto brillo personal. Esta rivalidad constante produce una tensión interna en las relaciones que no fluyen de forma natural. Muchas personas no se sienten capaces de ser ellas mismas cuando están cerca de alguien soberbio que puede llegar a anular toda la naturalidad del otro con sus comportamientos tóxicos.

Actitudes tóxicas de las personas soberbias

Delirios de grandeza

Las personas soberbias también pueden disfrazar la realidad con sus delirios de grandeza. Eso no significa que no tengan un buen corazón sino que tienen una coraza que solo se puede traspasar con el tiempo. Sin embargo, en una primera impresión, una persona soberbia puede causar una mala imagen.