Actos fallidos: cuando nuestro subconsciente nos delata
¿Cuántas veces has dicho exactamente lo contrario de lo que querías decir? ¿O te has vuelto a olvidar de hacer eso que has prometido mil veces que ibas a hacer? Estas conductas y otras parecidas son lo que Freud denominó actos fallidos, que son el resultado de una disonancia entre lo que creemos que debemos hacer o decir y lo que realmente queremos o no queremos hacer o decir, poniéndonos así al descubierto ante la otra persona.

Sin duda los más conocidos entre los actos fallidos son los lapsus linguae o equívocos al hablar, cuando pensamos una cosa y queremos decir otra, pero, sin darnos cuenta decimos lo que pensamos. Pero no es éste el único comportamiento de este tipo, sino que, curiosamente odiemos llegar a leer una palabra en lugar de otra e incluso escuchar algo distinto de lo que nos están diciendo.

También estamos realizando un acto fallido cuando no somos capaces de recordar el nombre de una persona (seguramente no nos cae bien o nos recuerda una situación que nos resultó desagradable), cuando perdemos objetos de forma repetida y no somos capaces de recordar dónde los hemos dejado o cuando nos olvidamos de hacer algo a lo que nos habíamos comprometido, como cuando le prometemos a nuestra pareja que sí, que vamos a colgar ese cuadro que lleva tres meses arrinconado y se nos olvida, porque realmente no tenemos ganas de hacerlo.

Es importante señalar que estos actos son absolutamente normales y no representan ningún problema, sino que nos ocurren a todos varias veces al día. Lo que tienen en común todos ellos es que revelan el pensamiento o la intención que queremos ocultar, porque existe un conflicto dentro de nosotros. No siempre somos conscientes de ese conflicto, por lo que a veces somos nosotros mismos los sorprendidos cuando nos ocurre algún error de este tipo.