Adictos al correo electrónico
Junto con el teléfono móvil, el correo electrónico es sin duda una de las herramientas que más ha facilitado la comunicación inmediata entre personas, sin importar el lugar del mundo en que se encuentren. El correo electrónico nos permite mantener relaciones laborales con personas que están al otro lado del mundo y mantenernos en contacto con amigos y familiares. Sin embargo, lo que para muchos es una herramienta de comunicación, para otros se ha convertido en una adicción de la que no se pueden librar.

Quienes sufren esta adicción, nada más levantarse miran su correo para comprobar si tienen algún mensaje nuevo. A lo largo del día, lo comprueban cada diez minutos, ya estén conectados a un ordenador o a un dispositivo móvil, interrumpiendo cualquier actividad para hacerlo, ya que sienten la necesidad imperiosa de responder inmediatamente. Por otro lado, cuando no pueden consultar su correo o no reciben e-mails, experimentan sentimientos de soledad, nerviosismo o ansiedad similares a los de cualquier otra adicción, con lo que al final termina interfiriendo en nuestra vida profesional y profesional, que pasan a un segundo plano ante el correo electrónico.

Si queremos combatir esta adicción, lo primero que deberemos hacer es determinar un tiempo al día para consultar el correo y vaciar la bandeja de entrada, intentando siempre que esta operación no nos lleve más de media hora. Si necesitamos consultarlo varias veces al día, determinaremos unos tiempos para ello, evitando así estar continuamente revisándolo.

Cuando revisemos el correo, debemos responder inmediatamente aquellos mensajes que podemos contestar en pocos minutos. El resto, los guardaremos en una carpeta de pendientes, y los responderemos cuando llegue el momento que hemos determinado para ello.

Intentar recibir un menor número de correos al día también es importante, por ejemplo, dándonos de baja de aquellas listas a las que estamos suscritos. De este modo, el estímulo será menor.