Afrontar una situación incómoda
A lo largo del día pasan cientos de pensamientos por nuestra mente. Del mismo modo, también vivimos muchas situaciones en tanto que cada segundo representa un instante de vida en el que puedes sentirte bien o mal contigo mismo. Experimentar la paz del alma o alcanzar el mayor estado de intranquilidad que puedas imaginar. Hoy me gustaría centrarme en un aspecto en concreto de la realidad: aquellas situaciones que son incómodas para ti. Cuando te encuentras ante una situación incómoda puede que sea, en cierto modo, porque sientes que tú no te hubieses comportado con los demás en la misma medida en que lo han hecho contigo.

Lo mejor que puedes hacer es aprender a relativizar las situaciones y no poner tu valor en lo que otras personas piensen o digan de ti. Lo mejor es que mires dentro de ti mismo y busques esa luz que, sin duda, tienes. Y que a veces, se apaga como consecuencia de la vergüenza momentánea que puedes sentir ante una situación que te incomoda o ante el hecho de rodearte de personas que no te potencian ni te cuidan como deben.

No todas las personas tienen el mismo sentido de la prudencia, por ello, a veces, puedes encontrarte con preguntas que no te gustan, con rumores infundados o con gestos que definen al otro, no a ti mismo. Deja que cada quien se retrate en sus hechos y palabras y tú, sigue con tu vida.

Hay situaciones que duelen, lo sé. Pero afortunadamente, son más los momentos que podemos pasar con personas a las que de verdad queremos. Aquellos que tienen la capacidad de curar todo dolor y mitigar la tristeza con un abrazo, una palabra bonita o un simple, perdón.