Agresividad al volante: claves para controlarla
Existen personas que pueden llegar a cambiar por completo cuando están al volante. En ese momento, sienten sensación de poder, pero olvidan que no están solas en la carretera. La agresividad verbal aflora con relatividad facilidad en un atasco de tráfico. ¿Cómo controlar la agresividad al volante?

En primer lugar, saliendo con más tiempo de casa para no tener prisa de llegar al punto de destino y contar con un margen de tiempo razonable a la hora de hacer frente a cualquier imprevisto. La rabia y el estrés acumulados en una situación de tensión al volante también van en contra de la propia salud de la persona, por ello, busca alternativas, como ir en bici o usar el transporte urbano.

Por otra parte, aquellas personas a las que les gusta la velocidad, tienen que hacer el esfuerzo de pensar en la responsabilidad que supone llevar un coche. Cada año, existen personas que dejan su vida en la carretera y forman parte de ese grupo de muertes que podrían haberse evitado. Recuerda que lo importante no es correr sino llegar bien al lugar de destino.

Además, puedes poner música tranquila en el coche para tener un estímulo positivo de fondo. Intenta también, respirar profundamente. Haz autocrítica, porque la verdad es que no hay nada que resulte más ridículo que ver a una persona fuera de sí y que pierde las formas mientras va al volante.

Existen gestos que reducen la agresividad al volante, por ejemplo, te ayudará ser un conductor altruista que piensa también en los demás: respeta las normas de circulación e intenta facilitar las maniobras de otros vehículos. Además, intenta también ponerte en el lugar del otro. Lo que peor llevan algunos conductores es observar errores en otras personas, en ese caso, recuerda que todo ser humano es imperfecto, incluso, tú.