Alzheimer: el naufragio del olvido
El olvido es muy curioso y es que, existen cosas que nos duele haber olvidado mientras que hay partes de nuestro destino que nos gustaría enterrar bajo tierra. Así sucede por ejemplo, ante el dolor por la muerte de un ser querido, la enfermedad o la tragedia. Sin embargo, el olvido también puede ser totalmente involuntario como muestra una enfermedad tan especial como el alzheimer.

Es especial, sencillamente, porque los enfermos también lo son. Personas que en su vejez necesitan el cariño al extremo de sus familiares para compensar los límites del cerebro. Es decir, dejar de recordar, no significa dejar de sentir. Por ello, el enfermo debe de estar bien cuidado, acompañado y protegido en base a su bienestar.

La semana pasada celebramos el Día Mundial del Alzheimer, sin embargo, esta enfermedad no entiende de días ni de fechas del calendario, precisamente, porque como bien saben los cuidadores de estos enfermos, no existen días de descanso. Es decir, siempre se debe estar allí. Por ello, ante una labor tan exigente nada como aprender a delegar, es decir, como pedir ayuda porque en ese caso, puede ser el cuidador el que caiga enfermo.

El ser humano tiene sus límites, es decir, necesita descansar para volver a enfrentar con éxito una tarea. Por ello, reconocer los propios límites es esencial a la hora de vivir en plenitud. Esperemos que la investigación médica siga avanzando en los próximos años en la lucha contra el alzheimer y se logre comprender mejor esta enfermedad que de momento, contiene tantos elementos misteriosos para la ciencia.

Mientras tanto, aprendamos a cuidar de la forma adecuada a estos enfermos que necesitan mucho cariño, y también, aprendamos a apoyar a nivel social a los cuidadores que cada día acompañan de una forma ejemplar a sus seres queridos. Nuestra admiración para todos ellos.