Amusia, vivir sin música
La música es uno de los placeres de los que podemos disfrutar los seres humanos desde tiempos inmemoriales. Desde las primeras percusiones nacidas en África hasta las complicadas músicas electrónicas que existen anteriormente, para cualquiera de nosotros es un momento de deleite escuchar nuestra música o nuestro cantante favorito y disfrutar de las sensaciones que la música nos transmite.

Sin embargo, existen personas que no pueden disfrutar de ello, y para las que la música puede llegar incluso a convertirse en algo desagradable que incluso las haga sentirse mal físicamente. Son las personas que padecen una dolencia conocida como amusia, que impide a quien lo sufre reconocer tonos o ritmos musicales, así como reproducirlos, es decir, tararear o cantar una canción que se haya escuchado. Su incapacidad es total, a diferencia de aquellos que tienen “mal oído”, es decir, que pueden reproducir lo que han escuchado aunque lo hagan desafinando.

Esto supone que una persona que padezca amusia, aunque escuche una misma melodía todos los días durante años, si vuelve a escucharla no sea capaz de reconocerla. Le sonará vagamente, pero no será capaz como conocida ni una sola nota de las que escuche.

Esta dolencia hace que todas las canciones les suenen completamente igual, ya que no pueden detectar variaciones en el tono que los demás percibimos con facilidad. Para quienes la amusia supone detestar la música, incluso escuchar un concierto de piano puede convertirse en una experiencia bastante desagradable. Quien no padezca amusia detectará los cambios de ritmo, tono, ritmo y armonía que acompañan al piano. El paciente de amusia, por el contrario, sólo escucha una serie de golpeteos que harán que al poco le resulte insoportable seguir escuchando dicha música.

La amusia es una dolencia congénita, aunque los investigadores aún no han encontrado la razón por la cual se produce.