Anclajes emocionales
La mente es un universo abierto que la verdad, es que nunca deja de sorprendernos. El mapa mental tiene sus propias trampas en relación con la felicidad. Así sucede, por ejemplo, en el caso del autoengaño. Te crees que eres capaz de lograr un objetivo cuando no es así. Es decir, te sientes en medio de una película que tarde o temprano cae para dar paso a la realidad más cruda.

Del mismo modo, también puede suceder que la mente sea tu peor enemiga a la hora de alcanzar la felicidad, sencillamente, porque te fijas más en lo negativo que en lo positivo, es decir, das más importancia a aquello que te falta que aquello que ya tienes. Pero la mente también tiene sus propios anclajes, algunos son positivos pero otros son negativos. ¿Qué es un anclaje emocional?

Las asociaciones de ideas que se establecen de una forma fija y que a veces, pueden limitarte la vida. Por ejemplo, cada vez que hueles cierto aroma recuerdas los veranos en casa de tu abuela. A lo mejor, escuchar cierta canción de amor te trae los recuerdos de una historia que viviste en la adolescencia. En este tipo de casos, cada vez que recuerdas el pasado te sientes bien, alegre y con plenitud interior.

Sin embargo, no todos los anclajes emocionales son positivos, al revés, también existen los negativos. Imagina el caso de una persona que recibió una llamada de teléfono trágica en algún momento de su vida y desde entonces, es incapaz de hacer frente a una rutina tan normal como la de coger el teléfono sin nervios o ansiedad. También puede suceder que alguien que en algún momento sufrió un accidente de tráfico se niegue a conducir. Por tanto, hay que tener cuidado con estas asociaciones de la mente porque limitan nuestra libertad.