Ansiedad anticipatoria
Estamos pasando una tarde tranquila en casa, viendo una película que nos gusta cuando nos acordamos de que al día siguiente tenemos que realizar una presentación en el trabajo. En ese momento sentimos cómo se nos seca la boca, nuestro corazón se acelera al tiempo que se nos cierra la boca del estómago, comenzamos a sudar copiosamente e incluso nos falta el aire. La sensación de pánico aumenta hasta tal punto que comenzamos a temer la posibilidad de sufrir un ataque al corazón… y si no conseguimos controlarlo seguramente sufriremos un ataque de pánico.

En principio parece una situación ilógica, ya que aún no nos hemos enfrentado a la situación que nos causa angustia, pero nuestro cerebro se comporta como si ya estuviéramos inmersos en ella. Es lo que se denomina ansiedad anticipatoria, un trastorno por el cual el sujeto genera un cuadro ansioso y casi de pánico ante una situación futura a la que le resulta difícil enfrentarse.

Todos nos sentimos nerviosos cuando tenemos que hablar en público, hacer un examen o acudir a una entrevista de trabajo, pero normalmente podemos gestionar esta ansiedad de una forma correcta y enfrentarnos a la situación de forma satisfactoria.

En la ansiedad anticipatoria, por el contrario, al sujeto le resulta casi imposible hacerlo, y normalmente sólo consigue hacer disminuir su ansiedad evitando la situación que le genera angustia, lo cual, a la larga, tiene consecuencias tanto en su vida personal como profesional, porque no puede presentarse a exámenes, entrevistas de trabajo, o realizar tareas que impliquen un esfuerzo de enfrentamiento para el sujeto.

Para superar esta ansiedad anticipatoria normalmente es necesaria ayuda psicológica, ya que la situación se agrava a medida que el sujeto evita situación tras situación. El especialista enseñará al paciente las diferentes técnicas para superarla, como la reestructuración cognitiva, diferentes técnicas de relajación, la parada de pensamiento, etc.