Antídotos contra la nostalgia afectiva
Echar de menos, es un sentimiento natural y universal. La sensación de haber perdido algo importante, pesa como una losa, en ciertos momentos, sobre la conciencia. De hecho, la inspiración que brota de la añoranza se refleja en el excelente trabajo de los poetas o de los compositores de música que han reflejado a través del arte la melancolía que surge del desamor, de la pérdida de un ser querido o de la traición de un buen amigo. ¿Qué puedes hacer para luchar contra la nostalgia afectiva?

En primer lugar, poner remedio. Es decir, si la sensación de echar de menos es real, al cien por cien, entonces no te quedes parado esperando que pasen los años. Llama por teléfono a esa persona a la que extrañas y díselo personalmente. Intenta retomar el contacto. De lo contrario, asume la situación y avanza en positivo hacia el mañana. Piensa que a veces, echar de menos es simplemente, un refugio, para no afrontar lo verdaderamente importante: el ahora. Es decir, idealizar el ayer puede ser una excusa para no asumir las decepciones del presente, que por supuesto, vividas en forma de ahora, duelen mucho más.

Por otro lado, la nostalgia es buena y bonita, sin embargo, vivida en grado extremo puede volverse en tu contra. Es decir, la sensación de tristeza máxima, por ejemplo, puede ser síntoma de una depresión. En ese caso, conviene pedir ayuda a tiempo a un profesional. En caso de echar de menos a un ser querido que ya ha fallecido, puede ser positivo asistir a un taller sobre elaboración de duelo. Existen entidades como el Teléfono de la Esperanza que realizan cursos sobre esta cuestión. Por otro lado, puedes hablar con otras personas sobre el ser querido fallecido, recordarle, ver sus fotografías… La ausencia forma parte de la vida, cada día que pasa, hay algo que queda atrás. Por tanto, encuentra el equilibrio entre pasado, presente y futuro para vivir en paz.