Apatía social
En la vida no todo es perfecto ni de color de rosa. Y mucho menos, cuando hablamos de un periodo largo de tiempo. Incluso los matrimonios más perfectos, por ejemplo, tienen diferencias, peleas y discusiones que a veces, son de lo más absurdas. Pues bien, precisamente en relación con el ámbito interpersonal, la suma de varias decepciones personales puede conducir al sujeto a la apatía social.

Es decir, a la falta de interés por hacer planes con los demás, a la sensación de falta de sentido y también de soledad. Pero especialmente, surge la insatisfacción de no alcanzar un ideal de amistad elevado. Por ello, ante la sensación de dolor que produce la aparente derrota de no encontrar aquello que se busca, la persona deja de intentarlo.

Por tanto, se aísla de los demás, se muestra más antipática. Pero detrás de esta aparente distancia, existe dolor y sufrimiento. Por querer encontrar un hueco que parece que no existe. La realidad es que en la sociedad actual, cargada de individualismo, especialmente, en las grandes ciudades, muchas personas tienen la sensación de no encontrar su lugar en el mundo, su sitio. De este modo, el único refugio que encuentran es el de la soledad. Al menos, en dicha soledad, no se encuentran con la oposición de otra conciencia.

La apatía social puede darse en cualquier época del año, pero por ejemplo, en invierno es más habitual tender a pasar más tiempo en casa ante el frío de las bajas temperaturas. Tener relaciones es importante, poder hablar con gente de cómo te sientes y sin que te juzguen. Intenta no poner etiquetas a las personas, es decir, intenta dar oportunidades a los demás, para dejar que, al menos, alguien te sorprenda. La decepción es una realidad pero nunca debes pensar que todas las personas son iguales.