Aplica el pensamiento positivo a tu futuro
El pensamiento puede ser positivo o negativo. En función de cómo sea tu modo de pensar, también es tu modo de sentir. Por ejemplo, desde un pensamiento agradable puedes sentir ilusión, motivación y fuerza. En cambio, cuando tienes un pensamiento negativo sobre tu futuro surge el temor y la ansiedad. Para poder cambiar el sentimiento, debes actuar de raíz sobre tu modo de ver el mundo. El futuro representa ese horizonte de perfección, ese mañana que abre sus puertas poco a poco, al compás de la incertidumbre. Pues bien, lo importante es que camines con paso firme cada día de tu vida y dejes de lado el temor irracional que surge sin una causa en concreto.

Aplica el pensamiento positivo a tu futuro. ¿Cómo puedes lograr este objetivo? En vez de preocuparte por asuntos que ni siquiera sabes si sucederán, planifica proyectos que te interesan de verdad. Haz una lista de cosas que te gustaría hacer a lo largo de los próximos tres meses y concreta en el tiempo tus ilusiones.

Por otro lado, cada vez que venga a tu mente una idea negativa, puedes corregirla de una forma consciente, y cambiarla por otra positiva. El pensamiento negativo hacia el futuro también puede estar unido con el temor a envejecer. En este sentido, conviene precisar que cumplir años no significa no tener deseos. Por suerte, incluso las personas de ochenta años, si son felices, tienen ilusiones en su vida.

Tu futuro será como tú desees que sea, al menos, en parte. Por ello, ten en cuenta que la actitud y el modo de abrirte al mañana, es fundamental para poder recibir todo lo que llegará a tu vida de una forma asertiva. En el futuro te pasarán muchas cosas buenas: por ejemplo, tal vez, conozcas gente interesante, a lo mejor cambias de ciudad por motivos de trabajo, quizá te enamores… Disfruta del misterio.