Apoyo emocional para los enfermos de alzheimer y sus cuidadores
El alzheimer se ha convertido en una de las enfermedades más importantes en la tercera edad. Caracterizada por la pérdida progresiva de memoria, los enfermos pierden la autonomía y la independencia necesaria para hacer frente a sus labores diarias. Por ello, necesitan del cariño, la atención y la compañía constante de un cuidador. Ante esta situación, la familia puede optar por dos soluciones diferentes: la de cuidar al anciano en el propio hogar o la de ingresarle en una residencia de ancianos.

Afortunadamente, el ser humano no se reduce sólo a la memoria, de ahí, la dignidad y el valor que tiene cada persona. Lo cierto es que se pueden seguir compartiendo momentos muy bonitos con una persona que tiene alzheimer, precisamente, porque el amor nos lleva a cuidar y a proteger de aquellos que de verdad valoramos. Los enfermos de alzheimer son vulnerables, claro está. Pero también lo son sus cuidadores.

Personas que se encuentran inmersas en una situación de dependencia y a veces, incluso, renuncian a su propio espacio. Por ello, hoy día se imparten cursos sobre la importancia de cuidar y proteger al cuidador ya que nadie puede estar al cargo de otra persona si no se siente bien consigo misma. Es decir, cualquier cuidador debe tener un espacio en su día a día para desconectar, para disfrutar de sus aficiones, para poder respirar la calma y volver a casa con una ilusión renovada.

La vejez es uno de los colectivos que más protección necesita a nivel social en una sociedad en la que el valor de la juventud y de la belleza estética impide ver más allá de una piel perfecta o de un cuerpo escultural. Los enfermos de alzheimer necesitan una medicina que es universal: el cariño.