Aprende a improvisar
Ser metódico y disciplinado en el trabajo es una gran virtud que muestra la constancia de alguien que es capaz de cumplir con unos objetivos. Sin embargo, ser metódico al extremo en todos los ámbitos de la vida implica no dejar ni un mínimo margen a la improvisación. Pues bien, el arte de improvisar es excelente en la vida porque muestra entre otras cosas, que el ser humano es un ser que tiene libertad y que además, vale la pena cambiar de opinión, probar otras formas de hacer las cosas, conocer otros caminos diferentes…

En definitiva, vivir sin el peso enorme de las normas y del deber sobre la espalda las veinticuatro horas del día. Merece la pena que te relajes y disfrutes de ese camino vital que tienes por delante. Aprende a improvisar en las cosas más sencillas del día a día. ¿No sabes qué hacer esta tarde? Entonces, mejor que quedarte en casa viendo la tele, piensa en una alternativa: ir al cine a ver una película, dar un paseo, tomar un café en una cafetería, visitar a un amigo… Existen mil opciones sólo tienes que poner en marcha tu imaginación para poner todo de tu parte y que esta tarde sea diferente en tu vida.

Al menos, puedes poner la actitud adecuada para lograr tu objetivo más allá de cuál sea el resultado final. Improvisar es excelente porque muestra espontaneidad, ilusión, fuerza… De hecho, muchos de los mejores momentos que vas a pasar en tu vida, serán fruto de la más absoluta improvisación. Y si no, imagina por ejemplo, esa tarde en la que te encuentras de una forma casual en la calle con alguien a quien no veías desde hace meses o años y pasáis horas hablando.

Aprende a ser metódico cuando debas serlo pero aprende también a improvisar en todos los planos en los que puedes poner en marcha tu libertad.