Aprende del pasado para vivir el presente
Uno de los requisitos para conseguir la felicidad es vivir el presente, concentrándonos en lo que nos sucede en cada momento, para vivir la vida de la forma más intensa posible. Sin embargo, por mucho que lo intentamos, una y otra vez el pasado parece interferir en nuestras vidas, haciéndonos sentir frustrados o deprimidos, trayéndonos recuerdos de situaciones que no supimos resolver o que aún nos resultan tremendamente dolorosas.

Esto sucede porque tenemos tendencia a enterrar el pasado, como si todas las experiencias dolorosas o vergonzosas que hemos vivido las encerraráramos en el sótano y tiráramos la llave, para olvidarnos de ellas. Las negamos e intentamos hacer oídos sordos a esa voz interior que nos dice que algo va mal y que hay muchas cosas en ese sótano que tenemos que sacar a la luz.

Aunque recordar el pasado nos pueda causar el dolor, bucear en esos recuerdos dolorosos y amargos y aprender de ellos suele ser la llave para poder vivir con intensidad el presente.

Podemos analizar la situación y ver lo que falló, qué pudimos hacer y no hicimos para resolverlo o que hicimos que no debimos hacer y que lo estropeó todo. Puede que recordarlo nos haga daño, nos haga llorar y nos recuerde los sentimientos de antaño, pero el análisis de esos recuerdos nos resultará liberador y nos dará las claves para poder vivir situaciones parecidas sin cometer los errores del pasado.

El pasado nos enseña qué aspectos de nosotros mismos debemos mejorar, como si debemos ser más asertivos, calmar nuestra ira, ser más generosos, identificar mejor nuestros límites… y de ese modo eliminar muchos de los miedos, angustias y frustraciones que sentimos en el presente.

Si los recuerdos son demasiado dolorosos y no sabemos cómo manejarlos, es conveniente que esa mirada al pasado la hagamos con un psicólogo o un terapeuta.