Aprende a ser tu prioridad
El mensaje “aprende a ser tu prioridad” que tiene presencia en este artículo no tiene nada que ver con el pensamiento egoísta de mirar solo por uno mismo sino con el sentido positivo del autocuidado. Debemos interiorizar este mensaje no solo en la teoría sino también, en la práctica del propio vivir. En la etapa adulta, marcada por obligaciones y compromisos habituales, existen personas que olvidan que sus necesidades también importan.

Nadie puede adivinar qué necesitamos. Establece límites en las relaciones personales ya que es un signo de libertad aprender a decir no.

Deuda emocional en las relaciones personales

En caso de no hacerlo, se potencia la deuda emocional al haber actuado de forma incoherente entre pensamiento y acción. Es muy importante ser responsable en las relaciones personales para no jugar con las expectativas de los demás.

Aprende a ser tu prioridad
La amistad implica un compromiso y un esfuerzo pero solo así es posible mantener esos vínculos gratificantes y constructivos. Ese entorno personal te ayuda a cuidar de ti mismo ya que podemos sufrir por rodearnos de personas que no nos hacen sentir realmente bien: ¿Alguna vez te has sentido fuera de lugar en un evento determinado?

Actuar por amor

Existe un aspecto especialmente importante en el que debes ser tu prioridad: la búsqueda de tu felicidad. Esto no es incompatible con que en determinado momento, pueda ser una prioridad para ti dar mayor importancia a los intereses de otra persona. Esto también es el amor.

Por ejemplo, cuando un hijo cuida de su padre enfermo de alzhéimer está priorizando la atención al mayor porque esto es lo que verdaderamente le hace feliz aunque esta responsabilidad asumida libremente implique también otras renuncias personales. Siempre que tomamos decisiones importantes en nuestra vida, estamos abriendo unas puertas pero cerramos otras. Ser tu prioridad es vivir en coherencia con la verdad de tu corazón.