Aprender a convivir con la duda
Descartes pasó a la historia como un pensador que dio un gran peso en su filosofía al pensamiento. Conocida es su frase célebre: “Pienso, luego existo”. Sin duda, el cerebro busca las verdades porque la certeza aporta seguridad. Pero a nivel humano, también es un aprendizaje a nivel emocional aprender a convivir con la duda que se presenta en diferentes circunstancias de la vida.

La duda en el amor

La duda en el amor se presenta en muchos momentos puntuales. Los días previos a la boda es frecuente que la pareja se haga preguntas sobre si de verdad, el otro es la persona ideal para compartir toda la vida. Del mismo modo, al inicio del noviazgo, las dudas sobre los propios sentimientos pueden darse al no conocer demasiado al otro.

Existen personas que también dudan sobre qué es lo que sienten por alguien y necesitan darse tiempo para clarificar sus sentimientos. La duda casi siempre se resuelve en algún punto pero hay que tener paciencia para poder descubrir la verdad. En cambio, la duda nos tienta en más de una ocasión, con tirar la toalla o con ponernos en lo negativo antes que en lo positivo.

Aprender a convivir con la duda

La duda en el trabajo

En el ámbito laboral actual, la duda es omnipresente en la mayoría de los trabajadores que no saben cómo será su futuro laboral a corto plazo. Dadas las circunstancias actuales, todo puede pasar. Por esta razón, es una urgencia aprender a manejar esta duda y asumirla. ¿Cómo? Viviendo de una forma consciente el día a día porque es en el aquí y en el ahora donde podemos encontrar el plano de las certezas.

La duda sobre el mañana

La mayoría de los temores de futuro que tiene una persona, nunca llegan a presentarse en la realidad. El mañana despieta muchos interrogantes porque es imposible predecir el futuro. No pierdas tu energía en hacer de adivino.