Aprender a delegar de forma responsable
Siempre se habla de la importancia de aprender a delegar, pero igualmente importante es hacerlo de una forma responsable no eludiendo las propias responsabilidades. Por ejemplo, los padres no pueden delegar en su hijo mayor el cuidado del niño pequeño. Aprender a delegar es indispensable para el bienestar individual pero también, para que mejores las relaciones familiares. En cualquier caso, conviene precisar que es aconsejable aprender a delegar en otros contextos como el laboral. El jefe paternalista, por ejemplo, es aquel que no delega en sus empleados y no les permite crecer y desarrollarse. En la medida en que alguien está delegando en ti, te está dando la oportunidad de crecer y de mejorar a través de la práctica de nuevas competencias.

¿Cómo aprender a delegar? En primer lugar, teniendo más confianza en los demás. Las personas que son muy perfeccionistas o que tienen complejo de superioridad, rara vez delegan en alguien, y cuando lo hacen, tienen ansiedad porque en el fondo desconfían. Lo cierto es que si tú muestras tu confianza sincera en alguien tienes muchas opciones de que la otra persona quiera corresponderte de una forma positiva y no defraudarte. Sencillamente, porque se siente valorada por ti.

Por otro lado, delegar de una forma puntual es lo inteligente. Pero no puedes delegar siempre en alguien responsabilidades importantes. Un amigo puede hacerte un favor un día puntual pero no siempre porque él tiene su propia vida y sus obligaciones. Para delegar en primer lugar, piensa en qué persona es la adecuada: ¿En quién confías de verdad? En segundo lugar, piensa si de verdad tienes motivos para delegar: falta de tiempo, cansancio emocional, malestar anímico… En tercer lugar, piensa en qué obligaciones puedes poner en manos de un tercero. Lo cierto es que conviene tener cuidado porque cualquier aspecto no puede ser tratado por alguien ajeno a ti.