Aprender a envejecer
Envejecer no es un proceso fácil de aceptar para ninguno de nosotros. Poco a poco perdemos facultades mientras que, con el paso del tiempo, podemos perder amigos y familiares. Sin embargo, si se sabe encarar bien, esta etapa de la vida puede ser muy enriquecedora, una etapa en la que podemos continuar creciendo y podemos sentirnos bien con nosotros mismos. Se trata de envejecer bien siendo joven.

Envejecer no tiene nada que ver con la edad, ni con sentirse viejo. Nos podemos sentir viejos a los 50, y podemos no envejecer a los 90. Todo depende, en gran medida de la actitud con la que afrontemos la vejez. Si lo hacemos pensando que es una etapa en la que sólo podemos esperar un declive del cuerpo y la mente, la viviremos como tal. Si por el contrario la vivimos como una etapa más llena de sorpresas, en la que tendremos que hacer frente a nuevos desafíos, la viviremos de una forma mucho más enriquecedora.

Aunque es innegable que un cierto grado de bienestar físico es necesario para poder sentirse bien, para saber envejecer es más importante nuestro bienestar psicológico, es decir, lo cual engloba sentirnos bien con nosotros mismos, continuar con nuestras relaciones personales, de amigos o de pareja y cultivar nuevos hobbies o antiguos para los que antes no hemos tenido tiempo.

Esto no significa que hagamos multitud de tareas para mantenernos continuamente activos, ya que en ese caso nos estresaríamos, sino que disfrutemos de las que hagamos. Que las elijamos a nuestro antojo y que fluyamos mientras las realizamos.

Para lograr todo esto es imprescindible ser optimistas de cara al futuro y pensar que, aunque no hayamos logrado todo lo que esperábamos, hemos tenido éxitos y logros que nos han hecho sentir bien y es en ello, en todo lo que hemos conseguido, en lo que debemos focalizarnos.