Aprender a escuchar
Si queremos establecer relaciones sinceras y duraderas con los demás, ya sean compañeros, amigos, familia o nuestra pareja, empatizar realmente con ellos, comprenderlos y ayudarlos, es necesario comunicarnos efectivamente con ellos y una parte esencial para lograrlo es aprender a escuchar a los demás.

A menudo pensamos que basta con sentarnos y oír lo que el otro nos dice, pero no es así. Cuando oímos al otro, nuestro cerebro simplemente interpreta y comprende las palabras que nos dice. Cuando le escuchamos realmente, comprendemos no sólo lo que nos dice, sino sus sentimientos, sus emociones, y todo aquello que expresa, tanto con palabras como sin ellas.
Para escuchar al otro es necesario estar cómodos y relajados para poder centrar nuestra atención en él o ella, sin dedicarnos a otra u otras tareas, de forma que podamos mirarle durante la conversación.

También es importante, durante la misma, darle a entender que, efectivamente, le estamos escuchando y entendiendo, mediante palabras como “aja”, “sí” (cuidado con automatizarlas demasiado), asentimientos de cabeza, tocarle o rozarle cuando creamos que lo necesita, etc.

Es importante, mientras escuchamos, aclarar los puntos que no hayamos entendido bien. Formula las preguntas evitando el tono cortante o agresivo, sobre todo si la otra persona está hablando de un tema respecto al cual es especialmente sensible. Podemos reformular lo que el otro nos dice para asegurarnos de haberlo entendido bien con frases como: “entonces fuiste a…” “lo que tu quieres, entonces, es…”

Presta atención efectivamente a lo que te está diciendo. En muchas ocasiones, mientras parece que escuchamos al otro, lo que estamos haciendo reamente es preparar nuestra respuesta o hacer nuestra interpretación personal de lo que nos cuenta. Es importante escuchar concentrados, dejar terminar al otro y, entonces, expresar nuestro acuerdo, desacuerdo, nuestros sentimientos, etc., siempre respetando lo que el otro nos ha dicho.