Aprender a superar una decepción
No siempre logramos lo que queremos. Muchas veces ponemos todas nuestras esperanzas e ilusiones en algo o en alguien, nos esforzamos, luchamos pero, al final, nuestros planes no salen tal y como esperábamos, momento en el que nos sentimos decepcionados.

Todos, en algún momento, nos hemos sentido de este modo, ya sea en el plano familiar, personal, laboral o amoroso, pero no siempre estamos preparados para ello. De hecho, existen personas que no saben cómo hacer frente a una decepción sin hundirse o tirar todo por la borda, mientras que otras no sólo saben manejarla, sino que incluso pueden extraer enseñanzas positivas de ella, y eso es a lo que debemos tender.

Uno de los puntos más importantes para superar una decepción es comprender que, en aquello que intentamos no todo depende de nosotros. En el caso de las relaciones de pareja, por ejemplo, Gustar o no a la persona que nos gusta, ser amados o no por aquel o aquella a quien amamos no depende de nosotros, no es algo que podamos controlar. Nosotros podemos poner todos los medios para enamorar a esa persona, pero no podemos intervenir en su voluntad ni en sus sentimientos. Aceptando esto, evitaremos culparnos a nosotros mismos por la decepción sufrida, así como instalarnos en la autocompasión. Si hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano, podemos darnos por satisfechos.

Lo mismo ocurre en el ámbito laboral, si esperamos conseguir un ascenso o sacar adelante nuestro proyecto. Si no lo logramos, en lugar de autocastigarnos o autocompadecernos, deberemos analizar lo ocurrido, ver si hubiéramos podido mejorar algo e intentar hacerlo mejor la próxima vez.

Aunque duelan, debemos ver las decepciones como una oportunidad de rediseñar nuestros planes y estrategias y, por qué no, de encontrar algo mejor. Que las cosas no salgan tal y como esperamos no tiene por qué ser siempre algo negativo.