Qué hacer con aquellas situaciones que no puedes controlar
Existen situaciones que no podemos controlar y que, sin embargo, nos afectan personalmente en primera persona. Vivencias ante las que nos sentimos vulnerables e impotentes porque a pesar de que nos gustaría poder hacer algo útil para poder solucionar ese hecho, resulta imposible. Este tipo de situaciones son una lección de humildad para nuestro ego y en muchos casos nos recuerdan cuál es nuestro lugar y hasta dónde podemos llegar.

Si estás viviendo una situación que no puedes controlar siempre puedes hacer algo: influir en positivo en tu actitud. Por ejemplo, si sufres por la enfermedad de un ser querido con pronóstico grave, puedes acompañarle en estos momentos de su vida cuando seguramente, habrá otras personas que no estarán a la altura de las circunstancias.

Vivir el día a día

En este tipo de situaciones es cuando más nos gusta jugar a ser adivinos del futuro haciendo hipótesis de aquello que va a ocurrir. Sin embargo, la sugerencia que te hago es que conviertas la máxima de vivir el día a día en un mantra. Este pensamiento es muy terapéutico en enfermedades que implican un deterioro progresivo e inevitable, por ejemplo, en el alzhéimer cuando surge una pérdida de memoria gradual.

Sin embargo, es recomendable que el entorno del enfermo no se obsesione sobre hacia dónde puede derivar la enfermedad porque cada caso es distinto, cada paciente experimenta los síntomas de un modo concreto y en un momento determinado. En este tipo de casos, pensar en el futuro produce ansiedad. Por el contrario, el contacto con el presente nos permite mejorar nuestra calidad de vida y disfrutar más de los pequeños detalles del día a día.

Evita quejarte constantemente

No se trata de tener un nivel de cero quejas sino de no convertir la queja en una actitud habitual porque este pensamiento nos lleva a chocarnos en contra de un muro. Es como ir a parar todo el rato al mismo punto, justamente, aquel que queremos evitar. El optimismo realista suele ser la mejor opción para vivir situaciones de dolor. Y el optimismo conecta precisamente con el punto descrito anteriormente: vivir el día a día.

Qué hacer con aquellas situaciones que no puedes controlar

Buscar apoyo

No tienes por qué cargar con una preocupación que te desborda en solitario. Puedes pedir apoyo. Tus mejores amigos tienen un papel importante en este tipo de situaciones. Sin embargo, también puede servirte de ayuda hablar con un mentor, compartir tus preocupaciones con un psicológo o incluso, hablar con un filósofo puesto que el lenguaje de la filosofía en muchos casos muestra los nudos a los que nos enfrentamos en la existencia.

Y uno de los nudos es este: vivir situaciones que no podemos solucionar sino dejar que las cosas ocurran. En este caso, existe un mensaje de sabiduría popular que conviene poner en práctica: “Que pase lo que tenga que pasar”.

Qué hacer con aquellas situaciones que no puedes controlar

Aumenta tu resiliencia

También es muy importante fortalecer la resiliencia personal. Para ello, intenta cuidarte a través de paseos con los que desconectar de aquello que te preocupa, disfruta de una alimentación saludable, descansar con una buena siesta a mitad de tarde, haz planes que te gusten… Las personas no somos máquinas y las situaciones que nos desbordan nos roban una gran cantidad de energía. Por tanto, en este tipo de situaciones, debemos tomarnos la vida con otro ritmo. Ya que en este tipo de momentos, el orden de prioridades también cambia.

¿Qué hacer con aquellas situaciones que no puedes contolar? Vivir, con todo lo que implica esta palabra. Mucho ánimo para todos aquellos que, ahora mismo, estén sufriendo por una situación difícil. Llora si lo necesitas, te ayudará a limpiar tus heridas.