Ataques de ira sin control
Algunas personas suelen perder el control ante determinadas situaciones. Suceden incidentes de agresividad descontrolada que duran unos minutos y remiten de repente. Se trata de un trastorno explosivo intermitente, también conocido como ataques de ira. La persona que lo padece no puede controlar las circunstancias y desencadena una reacción de ira desproporcionada en comparación con la situación que la desencadena. Luego se cae en el arrepentimiento y en los autorreproches. Los estudios han demostrado que la mayoría de estos ataques los padecen hombres.

Seguramente conoces personas que tienen una vida normal pero que, en ocasiones, se dejan llevar por impulsos de violencia. Son capaces de agredir a alguien gravemente o causar destrozos. Un ataque de ira suele terminar en algo roto o en el por de los casos en malos tratos como puñetazos o patadas hacia otra persona durante una discusión acalorada. Se desconoce el origen de este problema, pero la manifestación suele ser mayor en caso de consumo de drogas.

Los individuos que sufren este trastorno suelen notar los primeros ataques al final de la adolescencia o al inicio de la edad adulta, aunque es habitual que durante la infancia se hayan dado situaciones violentas. A veces se explica como una manifestación de otro problema de mayor gravedad como traumatismos cerebrales perinatales, epilepsia o encefalitis.

Las personas con ataques de ira descontrolados suelen caracterizarse por inestabilidad emocional, problemas con la justicia, inestabilidad en las relaciones personales o dificultades para mantener un trabajo. El tratamiento más habitual se combina un tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéutico. La clave está en mejorar la capacidad de autocontrol, saber detectar las situaciones que desencadenan la conducta agresiva y evitarlas.