Atraer la prosperidad
Está claro que si uno se esfuerza, puede terminar viendo con total dramatismo incluso, las situaciones más positivas y optimistas. Sencillamente, porque el grado de perfección de una situación varía dependiendo de dónde pones tu foco de atención. ¿Cómo puedes atraer la prosperidad a tu vida? En primer lugar, aprendiendo a vivir el presente. En la medida en que centras toda tu atención en el ahora, reduces al mínimo cualquier posible ansiedad ante el futuro. Por otra parte, en vez de recordar los momentos negativos del ayer, intenta revivir las vivencias agradables.

La prosperidad no surge por arte de magia de la noche a la mañana. Existen muchos libros de autoayuda centrados en esta cuestión. Al final, la prosperidad reside en ti mismo, en tu mente, en tu capacidad de poner en práctica virtudes como la aceptación, la perseverancia, el sentido del humor y la confianza. Pilares que son básicos en la Inteligencia Emocional y también, en tu día a día.

¿Cómo puedes trabajar tu buena suerte? Aprendiendo a diferenciar entre aquello que depende de ti y de tu voluntad y aquello que no está bajo tu control. Por tanto, no intentes controlar lo incontrolable. Dentro de los planos que quedan al margen de la voluntad humana podemos enumerar la enfermedad, la incertidumbre del futuro, el sufrimiento o la muerte. El misterio también forma parte de la vida. Y tal vez, sea ese misterio el que aporta perfección a la existencia humana.

En cambio, existen muchos elementos que sí dependen de ti. Por ejemplo, debes esforzarte por mejorar tus relaciones sociales, poner en práctica la comunicación, crecer como persona, trabajar mucho para alcanzar el éxito en la profesión… En última instancia, la prosperidad no es un factor externo a ti mismo sino interno. Una actitud ante la vida que responde a una decisión libre.