Aumenta tus dotes comunicativas
Algunas personas nacen con una facilidad especial para comunicarse, relacionarse y resolver conflictos con los demás. A otras, sin embargo, les cuesta mucho establecer esta comunicación, y es su misma falta de habilidad lo que les lleva a relacionarse aún menos, aumentando así su timidez y su tendencia a la evitación de situaciones que le obliguen a relacionarse con los demás, como fiestas, acontecimientos sociales, etc.

Sin embargo, la capacidad comunicativa es algo que, como la mayoría de las cosas, se puede aprender. Podemos practicar primero con amigos, para hacerlo en una situación controlada y después ir ampliando el grupo de personas desconocidas con quienes nos relacionamos.

Lo primero que tenemos que cuidar es nuestro tono de voz. A veces nadie nos escucha porque tendemos a hablar demasiado bajo y suave, sin poder intervenir en la conversación. Otras veces nuestros problemas de comunicación vienen dados porque nuestra voz es demasiado fuerte y nuestro tono demasiado severo. Para ello podemos hacer ejercicios tanto para fortalecer como para suavizar nuestra voz. Cantar en un tono más alto o más bajo del que utilizamos para hablar puede ser un buen ejercicio.

En este aspecto es importante también evitar hablar en un tono monótono, ya que resulta aburrido para quien lo escucha. Inflexiones, pausas, cambios de tono, todo ello contribuye a facilitar la comunicación con los demás.

Mira a los ojos cuando hables. Aunque te dé vergüenza, mantén el contacto ocular con la otra persona, ya que de ese modo la relación es más fácil, pero no le des tanta intensidad a la mirada que el otro se sienta incómodo.

Apoya tu mensaje con gestos. No deben ser exagerados, pero tampoco limitarlos, ya que te servirán para animar la conversación. Eso sí, ten cuidado con los toques repetidos en el hombro o en los brazos, ya que son muy molestos para algunas personas.