Ausencia de deseo sexual
La ausencia de deseo sexual es uno de los trastornos más frecuentes en la sociedad actual. Son muchos los factores que pueden llevar a una inhibición del deseo sexual que puede variar desde una disminución del mismo en situaciones concretas hasta la ausencia completa en todas las situaciones.

Entre las causas de la disminución del deseo sexual se pueden destacar:

– Depresión: Uno de los síntomas de esta dolencia es la incapacidad de disfrutar de lo que le rodea, y en ello se incluye la actividad sexual.

– Ansiedad: Puede ser tanto ansiedad producida por causas profesionales o personales (problemas en el trabajo, en la familia) como ansiedad relacionada con el ámbito sexual, debido, en su mayor parte, a una inadecuada información y educación sexual (personas que han crecido en un entorno muy represivo en torno al sexo o que han recibido una información incorrecta).

– Baja autoestima y miedos: El miedo a no gustar a la pareja o a no ser suficientemente “bueno” al realizar el acto sexual puede bloquear la aparición del deseo para evitar así una situación que para la persona se torna angustiosa y llena de estrés. También aparecen aquí los miedos a mostrar y ofertar el cuerpo, a contagiarnos de una enfermedad de transmisión sexual o, en el caso de las mujeres, a quedar embarazadas.

– Falta de comunicación: No expresar abiertamente lo que nos gusta o no compartir la intimidad es un factor que hace que se inhiba el deseo. La falta de comunicación: no hablar abiertamente de lo que nos gusta, no compartir intimidad, no hacer partícipe a la otra persona de nuestra vulnerabilidad es una manera de se inhiba o se bloquee el deseo.

– Medicamentos: determinados ansiolíticos, antidepresivos o fármacos para tratamientos de hipertensión arterial y otros, pueden incidir, aunque no se conocen del todo sus efectos secundarios, por la falta de contrastadas experimentaciones.