Beneficios del autoconocimiento personal
Si nos preguntan si nos conocemos a nosotros mismos, seguramente responderemos sin dudar que sí. Al fin y al cabo, somos con quienes convivimos 24 horas al día y nadie puede conocernos mejor que nosotros. Ese conocimiento, sin embargo, está muy imbuido de lo que nos demás nos dicen que somos o piensan que somos, especialmente en la niñez, donde la valoración y la apreciación de los demás es el espejo donde nos miramos esperando encontrar una imagen de nosotros mismos.

Eso puede hacer que crezcamos sin conocernos realmente, creyendo que nos conocemos, aunque realmente no sea así, sino que nos continuamos basando este autonocimiento primero. Esto, sobre todo si la valoración es negativa, puede limitarnos en el desarrollo pleno de nuestra vida, por lo que, para lograrlo, es imprescindible llegar a un autonocimiento personal veraz y objetivo de nosotros mismos.

Para ello es imprescindible dedicar un tiempo a la reflexión, una reflexión objetiva y crítica (aunque no autodestructiva) que nos permita conocer tanto nuestras cualidades como nuestros defectos. Debemos hacerlo, como decimos, de forma objetiva, es decir, sin valorarnos negativamente por los defectos que podamos encontrar en nosotros mismos. El conocimiento es el primer paso para el cambio y, sin él, no podremos mejorar y superarnos.

El autoconocimiento también nos va a permitir saber realmente cómo nos sentimos. Ante una determinada situación, tratar de identificar realmente la emoción que notamos nos ayudará a evitar que ésta nos controle, especialmente si seguimos alguna pauta para evitar sentirla, como refugiarnos el juego, la comida, el alcohol, etc.

Conocernos a nosotros mismos nos permitirá saber también qué queremos y qué no queremos en nuestra vida, requisito imprescindible para ser felices, ya que sabremos hacia dónde orientar nuestros pasos y las metas que queremos cumplir.