Beneficios de pintar mandalas
Una de las nuevas técnicas antiestrés es el ejercicio creativo de pintar mandalas. Un ejercicio que produce múltiples beneficios por distintos motivos. En primer lugar, es una forma de entretenimiento que incrementa facultades tan importantes como la imaginación y la creatividad. Cuando conectamos con una rutina que nos entretiene, nos olvidamos del tiempo.

Y este es un logro muy constructivo en una sociedad que va a velocidad de vértigo. Es saludable que encontremos espacios en los que todo se detiene y alcanza una agradable calma. Otro de los beneficios de los mandalas es que es una técnica intelectual útil para personas de todas las edades. Incluso personas de 80 años pueden distraerse de este modo.

Crear un universo de color

A través de esta técnica tan útil y gratificante puedes potenciar toda tu creatividad mediante la gestión de los colores, eligiendo cómo combinarlos. La pintura como extensión del arte, educa tu sensibilidad y buen gusto. Pero incluso, ponemos de manifiesto nuestra propia personalidad a través del color.

Pintar mandalas también es una forma práctica de romper con la rutina, experimentar nuevas fórmulas, salir de la zona de confort e improvisar nuevas posibilidades.

Beneficios de pintar mandalas
Actualmente, puedes encontrar libros de este tipo en las librerías. Uno muy recomendable es “Mindfulness para colorear” de Emma Farrarons editado por Paidós. Un libro que nos muestra el camino para alcanzar la tranquilidad del ánimo dedicando solo unos minutos al día al arte de colorear como cuando éramos niños. Que tendamos a asociar este tipo de tareas con la era escolar no significa que no sean igualmente valiosas en la etapa adulta para mantener la mente activa. En una era tan tecnológica como la presente, la realización de manualidades también es una sana costumbre para poner freno al estrés tecnológico.

Beneficios de pintar mandalas

Expresar sentimientos y emociones

Los sentimientos y las emociones también admiten un lenguaje codificado en forma de colores. Por ejemplo, cuando estamos tristes tendemos a identificarnos con los colores grises, sin embargo, cuando estamos alegres visualizamos tonos más vitales como el verde, el azul o el rojo. La expresión del estado de ánimo a través del arte nos permite canalizar nuestros sentimientos generando un impulso de belleza en nuestro entorno.

Si te gusta pintar mandalas puedes compartir tu hobby con otras personas, regalando algunas de tus creaciones a tus seres queridos o enmarcando en forma de cuadro tu trabajo preferido para decorar el salón.

Pintar mandalas también te aporta otra óptica diferente de un plan cultural tan gratificante como visitar exposiciones de pintura en un museo. O también, disfrutar de películas en las que la pintura tiene una gran presencia. Este es el caso, por ejemplo, de “La chica danesa”.

Pinta tus miedos

Pinta tus miedos, redibuja tu alma y siente cómo la vida fluye en positivo. Juega con los matices de color, realiza combinaciones distintas e intenta convertir esta capacidad expresiva en una metáfora de tu propia vida. Allí donde en tu vida haya dolor, intenta poner unas pinceladas de rojo para sonreír. Tu destino es como un lienzo que está por definirse.

Al pintar mandalas también incrementas virtudes tan necesarias como la paciencia, el optimismo y la resiliencia.