Beneficios psicológicos de la natación
Practicar cualquier tipo de deporte, además de ayudarnos a cuidar nuestra salud y a mantenernos en forma, nos aporta también grandes beneficios a nivel mental, sobre todo porque nos ayuda a mantener a raya el estrés.

Sin embargo, entre las distintas actividades físicas que podemos realizar, algunas nos aportan un mayor bienestar psicológico que otras, como es el caso de la natación, no sólo por el ejercicio en sí, sino porque si lo practicamos en un agua tibia, los efectos relajantes de la actividad que realizamos aumentan, además de otros beneficios psicológicos que nos aporta este deporte:

En primer lugar, nos ayuda regular nuestro nivel de estrés, tanto por la realización de la actividad física como por el hecho de que al practicarlo debemos respirar de una forma controlada y relajada, lo que inmediatamente ayuda a relajar todo nuestro sistema nervioso, como cuando realizamos algún tipo de ejercicio respiratorio de relajación.

Esta rebaja del nivel de ansiedad puede aumentar si convertimos la práctica de la natación en un ejercicio de meditación durante algunos minutos. Para ello, nadaremos de forma suave y relajada, casi flotando, sin ejercer ninguna tensión sobre nuestros músculos, mientras nos concentramos en nuestra respiración o en el ritmo de los latidos de nuestro corazón. Esta pequeña meditación, además de equilibrar nuestro estado de ánimo, nos ayuda también a aumentar la confianza en nosotros mismos, especialmente en lo que se refiere a la toma de decisiones.

Es, además, una actividad que realizamos en compañía de otras personas, convirtiéndose en una actividad social que ayudará a disminuir nuestra timidez y a facilitar nuestra interacción con los otros, especialmente si nos integramos en una clase o grupo de entrenamiento.

Finalmente, no es necesario que seas Michael Phelps. Simplemente con que te metas en el agua, podrás notar los beneficios que para tu mente proporciona esta actividad.