Beneficios terapéuticos del silencio
Vivimos en un entorno marcado por ruidos como muestra la contaminación acústica. Las personas también podemos contaminar las relaciones a través de palabras dichas a destiempo, mensajes hirientes o conversaciones que aportan menos que el silencio. Nos sentimos incómodos en momentos de ausencia de comunicación.

Un ejemplo típico de este tipo de casos es esa conversación de ascensor con un desconocido que gira en torno al tiempo del día o cualquier otro aspecto superficial. Pese a que podemos pasar mucho tiempo de nuestra vida huyendo del silencio, en realidad, resulta totalmente constructivo y reparador. ¿Cuáles son los beneficios del silencio?

La respuesta a un estado de ánimo

En muchos momentos, es la respuesta a un estado de ánimo interno o incluso, a una situación personal. Para un enfermo que está en el hospital como consecuencia de un diagnóstico grave, el silencio es un bien necesario para fortalecer el alma frente a esa situación de vulnerabilidad. El silencio también es un signo de respeto hacia el dolor ajeno. Por ejemplo, en el funeral de una persona a la que queremos, participamos en su último adiós a través del silencio como un signo de recogimiento interior.

Beneficios terapéuticos del silencio

Descanso

Sería agotador vivir en constante comunicación con los demás, inmersos en una lista interminable de eventos sociales. Gracias al silencio, también recordamos con más calma los momentos felices que hemos vivido en una reunión social y nos recreamos en todos los detalles de esa fiesta. El contraste de los planes sociales con el tiempo de intimidad, descanso y silencio es muy gratificante.

Potencia la introspección

El silencio facilita el encuentro contigo mismo, te permite bucear en tu mundo interior, escuchar tus sentimientos y reflexionar sobre aquello que es importante para ti y aquello que es secundario. El silencio te permite poner en perspectiva un problema o incluso, evitar herir a alguien por descargar la ira con palabras de ofensa. El silencio aporta la humildad para canalizar la ira.

Además, tu propio silencio también te permite apreciar otros sonidos tan sanos y relajantes como el canto de los pájaros, la brisa del aire en el atardecer, el movimiento de los árboles, el sonido del agua que sigue el curso del río, las gotas de lluvia… En el silencio podemos escuchar incluso, sonidos tan vitales como el palpitar de nuestro corazón o el sonido de nuestra respiración.

Beneficios terapéuticos del silencio

Mejora el nivel de concentración

Para muchas de las tareas importantes que llevamos a cabo en el trabajo o en nuestra vida personal necesitamos silencio. Este mejora nuestro nivel de atención.

Mediante el silencio también puedes olvidarte por un momento de ti mismo, desconectar de todo aquello que te preocupa para tomar distancia. Técnicas como la práctica de yoga también tienen este poder terapéutico. Por medio del silencio aprendes la diferencia que existe entre oír y escuchar, conectas de forma profunda con la esencia del mundo y de la felicidad. Encuentras el entorno propicio para dar rienda suelta al filósofo que hay en ti.

El silencio nos permite también conectar de manera profunda con otro ser humano y descubrir que existen otras formas de contacto más allá de las palabras. Por ejemplo, a través de un abrazo se unen dos corazones en un solo gesto. El silencio no es un capricho sino una necesidad del espíritu.

Por tanto, también puedes potenciar de una forma consciente la búsqueda de entornos que te permiten conectar contigo mismo como un valor de autoestima y autenticidad.