Buscar el lado profundo de la vida
La verdadera felicidad no entiende de superficialidad sino de la toma de conciencia de buscar el lado profundo de la realidad para vivir de acuerdo a los propios valores internos y expectativas de vida. Ser una persona profunda no significa renunciar a los momentos de superficialidad que aportan relax, un toque distendido y momentos de disfrute. Por el contrario, la profundidad de la sabiduría vital sí queda apartada cuando una persona vive desde la superficialidad de no cuestionarse preguntas importantes sobre su felicidad.

El contexto social actual no siempre ofrece un marco de referencia potenciador para ir más allá de la superficialidad si tenemos en cuenta el valor de la apariencia física que se valora incluso más que la belleza interior.

La prisa invita a la superficialidad

La prisa por lograr resultados inmediatos también crea una presión que dificulta esa capacidad de hacer pausas para pensar. La prisa nos impulsa hacia la meta sin disfrutar de los detalles del camino (la profundidad implica pararse a pensar para observar y no solo ver).

La superficialidad también se muestra en la actitud de convertir la sonrisa de un selfie en una aparente vida perfecta de exposición constante ante la galería de las redes sociales. La apariencia y el ser de las personas no siempre encaja como un puzle, a veces, las cosas no son como parecen. Sin embargo, cuando una persona aspira a vivir su vida desde la profundidad, la línea que separa ambos planos es más fina.

Buscar el lado profundo de la vida

Buscar el desarrollo personal

Buscar la profundidad de la vida implica cultivar la interioridad de ser honesto con uno mismo aspirando a la realización personal y profesional (priorizando un aspecto sobre otro dependiendo del momento de la vida y de las circunstancias personales). Vivir desde la profundidad implica asumir el compromiso de ser protagonista y no un actor secundario de la vida.