Calmar la rabia interior
Muchos sentimientos se exteriorizan y se comunican. Por ejemplo, el amor se manifiesta a través de los gestos de cariño con el otro. Del mismo modo, es habitual que un miedo se pueda compartir en la intimidad de la pareja o de una buena amistad. Pero la realidad es que no todos los sentimientos se exteriorizan. A veces, por pudor y en otras ocasiones, por vergüenza. Por ejemplo, de forma inconsciente un fracaso sentimental o el rechazo pueden causar sensación de inferioridad.

Todos aquellos sentimientos que necesitan ser expresados pero que permanecen en los más hondo de la conciencia terminan produciendo rabia interior hasta el punto de que la persona puede vivir a la defensiva en ciertos momentos de su vida. Sencillammente, porque la rabia al igual que la ira tiene una gran fuerza, es decir, busca libertad. Pero en cambio, toda rabia que es reprimida con fuerza puede llegar a causar grandes heridas y también, mucho dolor y sufrimiento.

Para calmar la rabia interior, en primer lugar, debes aprender a ser más flexible contigo mismo. Por ello, puedes tratarte como tu mejor amigo. Enviarte mensajes positivos en los momentos de dificultad, confianza para afrontar el futuro y comprensión para aceptar el ayer. En muchas ocasiones, la rabia nace precisamente de no poder asimilar un hecho del pasado. Ante tal incomprensión, el sujeto se recrea una y mil veces en el recuerdo de los hechos culpándose de algún modo.

Nunca es tarde para aprender a vivir potenciando la capacidad de superación personal. Muchos de los sucesos del pasado que se consideran errores desde la perspectiva presente, son sencillamente, pedacitos de vida que en su momento te hicieron feliz. ¿Por qué culparte entonces de algo que forma parte de tu destino y de ti mismo?