Cambia el deber por el querer
Existe un término que utilizamos con relativa frecuencia a lo largo del día. La expresión yo debo muestra una forma de diálogo interior que resulta muy dura de sobrellevar porque el deber es rígido y muy exigente. Pero lo que es peor, existen personas que viven la idea del deber de acuerdo a lo que está considerado bueno o malo socialmente, es decir, de acuerdo a aquello que opinan los demás. Cuando en realidad, lo importante es vivir de acuerdo al querer interior porque la opinión propia es lo más importante.

El papel de las normas sociales

Evidentemente, las normas sociales son muy importantes porque facilitan la convivencia ordenada entre las personas. Sin embargo, la felicidad no sólo es un deber de todo ser humano ya que como explica Aristóteles, toda persona tiende por naturaleza hacia la felicidad sino que también es vital, querer serlo.

De esta forma, cuando algo es verdaderamente bueno para ti, no sólo se convierte en un deber sino que además, también lo quieres.

Cambia el deber por el querer

Diferencias entre deber y querer

Cuando las personas utilizan con frecuencia el deber hablan como si una norma externa les obligara a actuar de esa forma. Las personas que han sido educadas en un ambiente muy rígido y estricto han podido interiorizar esta idea tan firme del deber. El querer, en cambio, es más libre y muestra una decisión personal por parte de quien lo pronuncia.

A nivel emocional, es un avance utilizar en más ocasiones la expresión yo quiero y reducir el número de veces que dices yo debo a lo largo de la jornada. Es importante mirar dentro de uno mismo para saber cuáles son los verdaderos deseos del corazón ya que ahí se esconde la autenticidad.

Las personas que utilizan con frecuencia la expresión yo debo a lo largo del día son muy críticas consigo mismas y se exigen de una forma desmedida.