Cambia el rumbo de tu vida
Existen momentos en los que hacemos valoración de nuestra vida y nos damos cuenta de que hay aspectos de ella que no nos gustan, que detestamos o que, simplemente, no nos resultan satisfactorios. Puede ser el trabajo, nuestra relación de pareja, el modo en el que nos relacionamos con los demás y un largo etc.

Ante este hecho, la mayoría de nosotros se dedica a buscar a quien culpabilizar de esta situación, y, si no lo encontramos, nos quejamos de nuestra mala suerte. Y pocas veces nos damos cuenta de que, aunque siempre hay circunstancias que no podemos controlar, está en nuestra mano, si no cambiar nuestra situación, sí hacer lo posible para que sea más llevadera. Para ello, tenemos que hacernos responsables de nuestra vida, tomando el control de la misma, aunque a veces nos asuste. La pregunta es ¿por dónde empezar?

Deja de buscar culpables

Si ponemos en manos de los demás cómo tenemos que sentirnos, qué estilo de vida tenemos que llevar o qué trabajo cumplir, seguramente acabamos defraudados. Está en nuestra mano cambiar nuestra situación o el modo en el que pensamos o sentimos hacia dicha situación. Si no te gusta tu trabajo y cada día reniegas de ir a él, cada día se hará más cuesta arriba.
Cambia el rumbo de tu vida
Si, por el contrario, cambias tu punto de vista, buscas lo positivo que hay en él (aunque sólo sea la posibilidad de cobrar a fin de mes) y pones los medios para mejorar a cambiar (formarte, empezar a buscar otro puesto, etc.), te resultará mucho menos cuesta arriba levantarte cada mañana al oír el despertador.

Coge las riendas

También es importante que no te culpes a ti mismo por tus circunstancias. Hacerlo sólo te quitará energía y te hará sentirte mal. Piensa que siempre tienes oportunidad de cambiar y mejorar, que nada es estático y que las riendas de tu vida están en tus manos.