Cambia tus creencias
Lo cierto es que los valores y las creencias no son verdaderas ni falsas sino que son limitantes o potenciadoras (es decir, te restan libertad o te aportan fuerza o impulso hacia el futuro). Las cosas no pueden ser únicamente de una manera, pese a que el ser humano tiende a vivir creyendo que sus valores son una verdad primordial y universal. En este sentido, conviene relativizar, sencillamente, porque a lo largo de la vida, uno mismo puede cambiar y variar su opinión respecto a ciertos temas.

De hecho, cuando hablamos de superación personal es importante hacer un cambio constante para poder ir mejorando, dejando atrás todo aquello que nos limita y abriendo la puerta a nuevas sensaciones, vivencias e ilusiones. Para poder cambiar los valores y las creencias conviene tener una mente abierta, es decir, aprender de los demás, de otras culturas, de otras formas de vivir y de caminar por el mundo.

Existen muchos valores tan interiorizados que ni siquiera se han analizado con la suficiente objetividad. Pero conviene tener mucho cuidado con las creencias porque a base de repetirse se terminan convirtiendo en verdad. Alguien que se repite siempre a sí mismo que nunca encontrará el amor, es muy probable que termine convirtiendo en realidad este ideal basado en una autocreencia.

La vida te enseña que en más de una ocasión, lo imposible se convierte en realidad. Y que los sueños, se pueden alcanzar. Pero para ello, debe ser uno mismo quien se conceda el derecho de cambiar muchas cosas y de considerarse merecedor de lo mejor. Si a lo largo de la historia no se hubiesen cambiado muchas creencias, entonces, no hubiese existido la evolución. Por ejemplo, la mujer no se hubiese incorporado al mercado laboral para seguir cuidando del hogar y de la familia.