Cambiar como persona
Existe una situación muy real y muy humana en la vida: llegar a un punto del camino en el que tienes la sensación de haber cambiado como persona, tanto que incluso te cuesta mirar al pasado porque no te reconoces a ti mismo en ciertos gestos y actitudes. Las personas estamos en un proceso de evolución constante pero existen algunos detalles que nos marcan de una forma más radical que otros. Por ejemplo, existen personas que nos marcan de tal manera que nos hacen plantearnos cosas que nunca antes habíamos pensado. No sólo te puede marcar un gran amor, sino también, una gran amistad, o en general, cualquier persona que se cruza en tu camino, casi como si el destino estuviese escrito.

Cosas que nos hacen cambiar

Existen muchas cosas que nos hacen cambiar. Por ejemplo, un cambio de posición laboral: la vida es diferente en función de si tienes empleo o si afrontas una temporada de desempleo de larga duración. Además, también es motivo de cambio una relación de pareja destructiva, un desamor, un amor platónico o en general, cualquier sentimiento que haga que tu corazón se mueva de una forma diferente.

Lo fascinante de este tipo de transformación personal es que se suele producir de una forma totalmente inconsciente. Evidentemente, los cambios también pueden ser voluntarios. Así sucede, por ejemplo, cuando alguien sufre algún tipo de adicción y reconoce que tiene un problema y desea superarlo.

También nos hace cambiar el contacto cercano con la muerte porque no hay nada que te toque más de cerca como la pérdida de un ser querido. Una experiencia espiritual también puede transformar la mente de quien la vive.

Cambiar como persona

Crecer como persona

Detrás de todo cambio, lo importante es ir a mejor. Es decir, crecer como persona. Sin embargo, desde la libertad que define la existencia humana, también es posible cambiar a peor. En general, este tipo de cambios se produce desde el resentimiento de haber sufrido una gran decepción. Hay dolor e ira.