
Cuando estamos intentando lograr un objetivo, surgen en nuestro camino muchos momentos en los que sentimos la tentación de tirar todo el esfuerzo realizado por la borda, bien porque no hayamos logrado los resultados que esperábamos o porque hemos perdido la motivación inicial que nos movía a intentar lograrlo. Es en estos momentos cuando tenemos que recurrir a una serie de estrategias que nos ayuden a mantenernos en nuestro camino y continuar persiguiendo nuestra meta hasta lograrla.
Para ello tenemos que hacer frente a todas esas excusas y racionalizaciones que nos damos a nosotros mismos para seguir la tentación de abandonar: “no merece la pena”, “si no voy a conseguirlo”, “puedo dejarlo por un tiempo y retomarlo”…, etc. Todos estos argumentos forman parte del mecanismo que nuestro cerebro pone en marcha para evitar que nos sintamos mal o que nuestra autoestima se dañe cuando decidimos abandonar un proyecto.




























































