Emociones

enfadarse es sano Enfadarse es sano
Desde pequeños nos han enseñado que está bien expresar emociones positivas, como la felicidad o el amor, pero que no está bien hacerlo con las negativas, como el enfado, el miedo o la ira. Esta represión lleva al niño a no saber manejar dichas emociones y a que el único mecanismo con el que cuente para hacerlo sea, efectivamente, la represión de dichos sentimientos.

Cuando crecemos y llegamos a ser adultos, a menos que en el camino hayamos aprendido a expresar dichas emociones de forma correcta, las seguimos reprimiendo y negando. Cuantas más emociones negativas reprimimos, peor nos sentimos. Nos mentimos a nosotros mismos diciendo que no tiene importancia, que estamos bien, aunque realmente nos sintamos realmente dolidos. Y esto lo hacemos en todos los ámbitos de nuestra vida, tanto en la pareja, como con nuestra familia, con los amigos o en el trabajo.

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clasificacion de las emociones Clasificación de las emociones
El mundo emocional es muy complejo y tiene muchos matices diferentes. De hecho, conviene precisar que en ocasiones, se pueden producir varias emociones a un mismo tiempo. Por ejemplo, tras la muerte de un ser querido no sólo es normal sentir tristeza, sino que también, se puede producir enfado y rabia ante la impotencia de no poder hacer nada. Esta es una de las razones por las que el autoconocimiento es fundamental a la hora de poder poner nombre a cada sentimiento.

¿Cómo se dividen las emociones? ¿De qué forma se clasifican? En primer lugar, conviene precisar que mientras que algunas personas tienden a dividir las emociones en positivas y negativas, la realidad es que esta clasificación no resulta acertada. Dentro de este contexto, las emociones positivas serían, por ejemplo: la alegría, el gozo, la ilusión, la motivación

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beneficios compasion Sentir compasión aumenta nuestra autoestima
La compasión es ese sentimiento que nos permite comprender el estado emocional de otra persona que esté sufriendo, y que nos lleva a intentar aliviarla o la menos hacer que se sienta mejor. Normalmente, proyectamos esa compasión hacia los demás, y nos olvidamos de sentirla hacia nosotros mismos, sin tener en cuenta que, ante determinados hechos, sentir compasión de nosotros mismos nos va a ayudar a aumentar nuestra autoestima.

Eso sí, no debemos confundir la compasión por nosotros mismos con la autocompasión. En el primer caso, comprendemos nuestros sentimientos e intentamos aliviar nuestro dolor. En el segundo, nos limitamos a sentir pena por nosotros mismos, sin intentar salir de esa situación que nos resulta dolorosa. La primera es un acicate para mejorar, mientras que la segunda es limitadora.

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miedo a pedir ayuda Miedo a pedir ayuda
No siempre sabemos pedir ayuda cuando la necesitamos. Unas veces porque creemos que eso va a significar que somos cobardes o que no valemos si necesitamos que alguien nos ayude a superar un determinado momento, y otras porque partimos de la creencia disfuncional de que, cuando pidamos ayuda, el otro nos va la va a negar, y de ese modo nos evitamos de antemano pasar un mal momento.

Otro error que cometemos es el de esperar que el otro sepa que necesitamos ayuda. Pensamos que, si nos conociera bien, sabría que necesitamos su ayuda sin que nosotros le digamos nada, y cuando no es así, solemos caer en el error de pensar que el otro es un egoísta o que sólo está en sus cosas, sin tener en cuenta que nadie puede adivinar lo que realmente necesitamos, y por ello es esencial la comunicación.

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la sonrisa interior La sonrisa interior
El lenguaje corporal refleja la apariencia física de una persona. Sin embargo, también existe un lenguaje interior, un diálogo que estableces contigo mismo, a veces, incluso de forma prácticamente automática. Y es que, una persona no tiene la capacidad de recordar todos los pensamientos que acumula desde el primer minuto de la mañana hasta la noche. ¿De qué color es tu mapa interior? ¿Es verde como la esperanza o gris como la tristeza? Sin duda, la sonrisa interior remite a esa alegría innata y natural que tienen algunas personas cuando surge la dificultad.

La sonrisa interior representa la parte anímica de un ser humano. Una parte que no se ve pero se siente. De hecho, la alegría reporta optimismo, vitalidad, fuerza, ganas de vivir… En cambio, la tristeza se traduce en cansancio, pensamiento negativo, apatía y soledad. Por ello, la felicidad queda representada de una forma metafórica por una sonrisa interior que es infinita. Una sonrisa que además, se encuentra lejos de los convencionalismos sociales ya que en ese caso, te sonríes a ti mismo porque te quieres, porque eres consciente de que eres una persona valiosa y porque te sientes satisfecho con tu existencia. Además, la sonrisa también es un acto que está vinculado con la gratitud y la bondad.

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optimismo niños Enseñar a un niño a ser optimista
Aunque no siempre se tiene en cuenta, el optimismo es uno de los valores más importantes que podemos inculcar a nuestros hijos, ya que les va a pensar en positivo y, de ese modo, superar con mayor facilidad las dificultades por las que tengan que atravesar a lo largo de su vida, viendo en los problemas no un obstáculo, sino una oportunidad de descubrir sus propias capacidades y de mejorar.

Para ello, lo primero que tenemos que hacer es entrenarnos nosotros mismos en el optimismo, ya que la mejor forma de enseñarles es siéndolo nosotros mismos. Si tendemos a ser negativos, esto será para nosotros la oportunidad de realizar un cambio en nuestros hábitos de pensamiento que nos permitirá ser más felices.

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mantener calma momentos tension Mantener la calma en momentos de tensión
No siempre sabemos reaccionar bien en momentos de tensión, ya sea en el trabajo, con nuestra pareja o nuestra familia. Muy al contrario, es habitual que perdamos los nervios, dejando que la ira nos desborde, gritando o discutiendo, o incluso tomando decisiones precipitadas, lo cual nos lleva a decir o hacer cosas que, habitualmente, lamentamos una vez hemos recuperado la calma. Por otro lado, si este comportamiento se repite habitualmente, puede llegar a dañar nuestra carrera profesional y nuestra vida personal.

Lo primero que debemos hacer es identificar qué es lo que nos genera esa tensión que se va acumulando dentro de nosotros. Es importante, también aprender a notar los signos de tensión. Muchas veces no nos damos cuenta de que estamos a punto de explotar hasta que lo hacemos y es importante reflexionar y determinar qué es lo que sentimos. De este modo, tendremos un modo de estar avisados de que estamos llegando al límite de nuestra paciencia.

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