Causas de malestar anímico
Existen diferentes causas de malestar emocional. Conviene analizar dichas causas, porque dependiendo de la razón, podrás encontrar una solución u otra. El pensamiento negativo es fuente de malestar constante. Ten en cuenta que cada frase negativa que te dices a ti mismo lejos de ser inofensiva, tiene una carga emocional muy potente sobre tu organismo. Por supuesto, dicha carga emocional te roba tranquilidad y paz. Y puede aportarte sensaciones de culpabilidad. Por ello, en este caso, el único cambio posible es el de dar un salto hacia el optimismo.

En otras ocasiones, el malestar es lógico y natural cuando se produce a partir de una causa concreta. Por ejemplo, la muerte de un ser querido o también, el desamor. Tanto en uno como en otro caso, es importante que la persona se dé un tiempo a sí misma para reconstruir su mundo interior.

Las relaciones interpersonales también son una fuente de malestar y de bienestar. Como habrás comprobado en más de una ocasión, existen personas con las que te sientes tú mismo, notas que te aprecian y te valoran. En ese caso, ese tipo de vínculo te ayuda a crecer. Sin embargo, las relaciones basadas en la superficialidad y en la apariencia, por ejemplo, la hipocresía, te restan vitalidad.

Por otra parte, una relación de amor destructiva también puede ser causa de dolor. Dentro del ámbito laboral, situaciones prolongadas de estrés o ansiedad son difíciles de afrontar por uno mismo en base a los propios recursos. Por ello, es indispensable pedir ayuda para volver a ver la luz al final del túnel. Existen situaciones que te roban tanta energía que debes protegerte al máximo para no perder tu potencial y tu fuerza.

Una decepción, la falta de motivación, el aburrimiento constante, la pérdida de la ilusión, una enfermdad… Son otras posibles razones de malestar anímico.