Causas de la postergación en las tareas
Existe una rutina totalmente perjudicial en relación con el bienestar. La postergación de dejar las cosas para otro momento. Generalmente se dejan para mañana, pero luego cuando llega ese mañana, el tema vuelve a quedar pendiente. Todos en algún momentos hemos sido víctimas de nuestras propias trampas psicológicas, especialmente, con aquellas tareas que menos nos gustan o más pereza nos dan.

¿Cuáles son las causas más frecuentes de la postergación? En algunos casos, la postergación puede ser una consecuencia de un problema de salud que tal vez, todavía no esté diagnosticado, sin embargo, la persona no se siente bien, se nota débil y con menos energía.

Causas de la postergación

En otros casos, aquello que lleva a la evitación de una tarea es la ansiedad que produce esa gestión. Así ocurre, por ejemplo, cuando la idea de realizar un trámite determinado te produce cierto nerviosismo. Sin embargo, la angustia va en aumento cuanto más aplazas ese tema porque llegará un momento en el que el asunto habrá pasado de ser importante, para ser urgente. Por ejemplo, en aquellas gestiones que tienen un plazo de vencimiento.

Otro motivo muy real por el que podemos llegar a postergar ciertas tareas es por la falta de tiempo. Una falta de tiempo que también es consecuencia de tener un exceso de ocupaciones y objetivos. En ese caso, en una agenda interminable siempre hay algo que queda pendiente. Por esta razón, es tan importante acotar prioridades porque todo aquello que queda pendiente deja cierta sensación de frustración.

El síndrome del perfeccionismo también está muy vinculado con la postergación. De hecho, algo puede estar perfectamente realizado, y sin embargo, no completarlo con la esperanza de mejorarlo. Esto es algo que ocurre frecuentemente en trabajos de escritura que se corrigen hasta el infinito antes de entregarlos definitivamente.

Causas de la postergación en las tareas
De un modo puntual, la postergación también puede estar asociada con los imprevistos habituales en la agenda. Esta es una de las razones por las que, si tienes la costumbre de organizar tu rutina, debes dejar al menos un margen de hora y media libre para poder salvar esos posibles imprevistos con este margen de maniobra.

Detrás de la postergación también puede haber un malestar emocional. Por ejemplo, la desmotivación de quien se siente estancado en la rutina pero tampoco sabe exactamente qué hacer para cambiar las cosas. Una depresión también puede enmascarar este tipo de malestar. La postergación en sí misma no produce sufrimiento emocional cuando se produce de un modo puntual o poco frecuente. Sin embargo, si cada día te vas a la cama con la conciencia de todo aquello que te ha quedado por hacer, puedes experimentar la insatisfacción de una mala gestión del tiempo. Aquello que queda pendiente, produce un gran peso en la espalda.

Cuando pospones aquello que no deseas

En relación con los deseos, también puede ocurrir que postergues algo porque no lo deseas realmente. Es decir, porque ese algo no es para ti una prioridad existencial. El libro “Motivación (La biblioteca del éxito)” escrito por Brian Tracy es un punto de inspiración vital para avanzar hacia los objetivos con fuerza y excelencia.