Causas que abren el apetito emocional
Hay veces que los pequeños “fallos” o “fracasos” de la vida diaria hace que sin quererlo o sin controlarlo entre un apetito para tapar en cierto modo esa angustia interior. En ocasiones esconderse detrás de la comida hace que aparezca un sentimiento de bienestar que resulta temporal, porque después llega el sentimiento de culpa por haber comido más de la cuenta y por no haber sabido controlar el impulso. Estos pequeños “fracasos diarios” se pueden descubrir para evitar que tengas que pasar por la nevera.

A continuación te expongo algunas de las causas más comunes que hacen que se abra el apetito (emocional) para que si te ocurre, puedas prevenir y saber que se puede afrontar de otra manera sin tener que ingerir alimentos de forma innecesaria.

Los imprevistos

Los imprevistos pasan y hay que saber sobrellevarlos. Una mala noticia que no te esperabas, un cambio en tus planes que te descuadra todo, una decepción o un imprevisto que te deja mal cuerpo…

Soledad, tristeza o aburrimiento

Sí, hay personas que cuando no saben qué hacer, comen. ¿Es domingo estás en casa y encima llueve? La televisión no te dice nada y el teléfono parece que haya dejado de funcionar. ¿Qué es lo que te está apeteciendo? ¿Estás pensando en el bote de chocolate que hay en la cocina? ¡No! Coge mejor un libro y alimenta tu mente.

Causas que abren el apetito emocional

Falta de sexo

Ya sea porque te duele la cabeza o sí él no tiene ganas porque está cansado… sea como sea, pero hoy también te quedas sin sexo. Empiezan los reproches y las excusas, y sin darte cuenta te entran ganas de satisfacer… a tu estómago.

Estrés

Una jornada estresante tanto de estudios como de trabajo hace que te sientas agotado, y para poder “pasar” mejor la jornada te entran ganas de picar entre horas. Esta no es la solución.

Aquí te muestro algunas de las causas por las que entran hambre a causa del estado emocional, ahora que ya las sabes podrás controlarlo en cuanto notes ese gusanillo que entra.