Celos patológicos
Tener celos es normal, y quien más y quien menos se confiesa ser muy celoso o serlo un poco, pero es un sentimiento que nos acompaña siempre que estamos enamorados. Esto se debe a que los celos reflejan nuestra preocupación ante el hecho de perder a la persona amada, pero normalmente podemos racionalizar dichos sentimientos darnos cuenta de que se trata de un problema de inseguridad. En algunos casos esto puede provocar alguna tensión entre los miembros de la pareja, pero sin más implicaciones.

El problema viene dado cuando estos celos normales se transforman en patológicos. En se caso dejan de ser una anécdota y se convierten en una enfermedad, ya que la persona los siente incluso aunque no haya evidencias para ello.

Los celos patológicos influyen sobre la conducta de la persona que los padece, y a ellos se unirán sentimientos de falta de valía, culpabilizarse a sí mismo y sentir hostilidad ante la persona que se cree que nos quiere arrebatar a nuestra pera reja. Poco a poco todo esto va minando la relación de pareja, y acaba sucediendo lo que la persona temía que sucediera.

Por otra parte, existen personas que tienen mayor tendencia a sentir celos, y reclamarán más atención de la pareja ante ellos para sentirse bien.

Si sentimos que los celos entran en escena, podemos seguir una serie de pautas para eliminarlos:

– Hablar abiertamente de los celos que sentimos y valorar si realmente tenemos motivos para ellos o el problema está solo en nuestra imaginación.

– Plantear el problema con nuestra pareja. De ese modo también pdoremos saber si tenemos motivos realmente para sentir celos o son producto de nuestra fantasía.

– Si nuestros celos dañan la pareja porque exigimos un control sobre ella en todo momento, deberemos visitar a un psicólogo que nos ayude para de ese modo no destruir nuestra vida de pareja.