El cerebro emocional del estómago
Por experiencia propia, seguro que has comprobado en algún momento de tu vida, cómo los distintos estados emocionales tienen en muchos momentos un reflejo físico de somatización en la zona del estómago. Por ejemplo, cuando estamos nerviosos tendemos a sentir un nudo en la garganta. Al igual que cuando una persona está enamorada, también tiende a experimentar una sensación de mariposas.

Cuando una persona sufre la tristeza por la muerte de un ser querido también puede padecer una especie de opresión en el pecho, un dolor emocional que sentimos con más intensidad en este punto. Incluso ante una situación de angustia vital, gran parte del malestar se canaliza desde el punto de vista de un vacío en esta zona corporal.

Las emociones del estómago

Por tanto, cada vez con mayor frecuencia, se habla de lo que se conoce como el otro cerebro y las emociones del estómago. Es decir, existe una comunicación continua entre el cerebro y el sistema digestivo. De un modo cada vez más positivo, las emociones son tenidas en cuenta en medicina. También existen estudios que analizan cómo el sufrimiento humano puede influir en el desarrollo de ciertas enfermedades. Esto significa, por ejemplo, conocer la historia vital de ese paciente, cuáles han sido los capítulos de mayor dolor y cómo se han canalizado a nivel emocional.

Nuestro cuerpo responde ante nuestros estados emocionales y nuestro sistema digestivo también. Ocurre tanto en forma de bienestar como de malestar. Por ejemplo, en situaciones de alegría e ilusión, la percepción que tenemos de nuestro propio modo de sentir es totalmente diferente a cuando estamos pasando por una etapa de sufrimiento y malestar.

El cerebro emocional del estómago
Conocer esta relación directa entre el cerebro y el sistema digestivo puede ayudarte a conocerte más a ti mismo, a comprender tu propia naturaleza. Esto te ayuda, por ejemplo, a relativizar ciertos sufrimientos cuando puedes ponerlos en su contexto porque ya sabes que están vinculados con una circunstancia concreta. Las digestiones pesadas o el estreñimiento pueden verse agravados por algún tipo de problema emocional. Problemas que con tanta frecuencia tienen su raíz en el estrés.

Uno de los libros que mejor muestra esta conexión continua de salud y emociones es el libro Corazón y Mente, escrito en colaboración por el psiquiatra Luis Rojas Marcos y el cardiólogo Valentín Fuster. A través de este libro, puedes conocer historias reales de pacientes. Historias en las que el diagnóstico médico sería imposible de concretar sin incluir el factor emocional en la vida de esa persona. Una obra realmente interesante.

La influencia de las emociones en la parte corporal también puede observarse en cómo, determinadas dolencias pueden verse agravadas por el malestar de la ansiedad, por ejemplo.

El cerebro emocional del estómago

Escucha más tu cuerpo

Mientras que durante muchos años hemos vivido con una idea de inteligencia centrada únicamente en lo racional, la realidad es que la verdadera felicidad surge también de escuchar el lenguaje del cuerpo. Y las emociones forman parte de esa comunicación que tu propio organismo utiliza para hacerte entender un mensaje sobre su estado vital presente.