Cinco factores clave en resiliencia
La resiliencia muestra la capacidad que un ser humano tiene de enfrentarse a la adversidad sin perder, por ello, su capacidad para ser feliz. Existen cinco factores clave que muestran la capacidad de resiliencia de un ser humano.

El potencial de superación personal

Uno de los factores más importantes es la superación personal que se muestra en el potencial ilimitado de la voluntad humana. El ser humano se enriquece a partir de su experiencia vital, por ello, también es más fuerte y más sabio en la madurez. Esta fuerza de superación también está vinculada con ese instinto de supervivencia, es decir, con ese deseo de vivir que conecta el alma humana con el presente.

La vida es un proceso de adaptación al cambio

Otro factor importante en resiliencia parte de recordar que la vida es un camino de largo recorrido y el aprendizaje es inherente al ciclo vital. Por tanto, la capacidad de resiliencia también se muestra en la capacidad que el ser humano tiene de adaptarse a todo tipo de circunstancias. Además, incluso los capítulos dolorosos se superan con tiempo, paciencia y trabajo interior.

La búsqueda de sentido

La búsqueda de sentido personal es uno de los factores de resiliencia más importantes como ya matizó también Victor Frankl. La búsqueda de sentido tiene que ver con la finalidad de una acción, con ese para qué que dota de sentido una situación concreta. La búsqueda de sentido es totalmente subjetiva.

Cinco factores clave en resiliencia

Tener confianza en uno mismo

La capacidad de resiliencia de una persona aumenta en la medida en que tiene confianza en sí misma. Pero también conviene destacar el papel que tiene el entorno en la autoestima personal. Quien está rodeado de personas que le aceptan de una forma incondicional tiene más posibilidades de desarrollar una alta autoestima que una persona que sufre el vacío social, por ejemplo.

La esperanza

La esperanza es uno de los sentimientos más importantes en cualquier contexto pero todavía más en una situación de dolor. La esperanza nos ayuda a recordar que ese dolor pasará en algún momento, dando paso a una nueva realidad. Además, la esperanza, a diferencia de la desesperación, produce tranquilidad interior, alegría y serenidad.